viernes, 11 de septiembre de 2009

TE ESPERO

Te espero a cada instante de mi vida, porque para ello eres lo más importante;
te espero todos los días a que me abrazes, porque me haces sentir bien;
te espero a que me llames, porque al escuchar tu voz echo una sonrisa al viento;
te espero a cada instante a que me beses, porque en cada beso hay un sentimiento dulce;
te espero aqui sentada junto a tu guitarra, para escuchar tus bonitas canciones de amor;
te espero en mi corazón, para que sepas que te quiero con locura y que siempre estarás en él.

jueves, 10 de septiembre de 2009

NECESITO DE TI

Necesito tus labios para sentir tu dulce aroma;
necesito tu existencia para sonreir cada dia;
necesito que estés a mi lado para valorar la importancia de tenerte;
necesito tu presencia para sentirme arropada en los momentos difíciles;
necesito escuchar tu voz para saber que estás ahí y que no es un sueño;
necesito tu alma para que me ayudes a seguir adelante cueste lo que cueste;
necesito conocer tus pensamientos y tu los mios para poder entendernos mutuamente;
necesito que conozcas mis dudas para que sepas como poder ayudarme;
necesito que conozcas mis temores para poder calmarlos;
necesito que conozcas mis inquietudes y sepas afrontarlas;
necesito que me valores y me quieras día a día;
necesito que juntos labremos un futuro en el que estemos unidos.

MARGARITA

Margarita está linda la mar,
y el viento,
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento en el alma una alondra cantar;
tu acento:
Margarita, te voy a contar
un cuento:

Esto era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha de día
y un rebaño de elefantes,
un kiosko de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita, como tú.

Una tarde, la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.

La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla
y una pluma y una flor.

Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.

Pues se fue la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.

Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
más lo malo es que ella iba
sin permiso de papá.

Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.

Y el rey dijo: «¿Qué te has hecho?
te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho
que encendido se te ve?».

La princesa no mentía.
Y así, dijo la verdad:
«Fui a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad».

Y el rey clama: «¿No te he dicho
que el azul no hay que cortar?.
¡Qué locura!, ¡Qué capricho!...
El Señor se va a enojar».

Y ella dice: «No hubo intento;
yo me fui no sé por qué.
Por las olas por el viento
fui a la estrella y la corté».

Y el papá dice enojado:
«Un castigo has de tener:
vuelve al cielo y lo robado
vas ahora a devolver».

La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el Buen Jesús.

Y así dice: «En mis campiñas
esa rosa le ofrecí;
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí».

Viste el rey ropas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.

La princesita está bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.

Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.
Ya que lejos de mí vas a estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.